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Influencia de la exposición de las hojas y el epicarpio de frutos sobre el desarrollo y la calidad del racimo de plátano



Agronomía Colombiana, abr 09.

El crecimiento y la producción de los cultivos dependen del desarrollo de las hojas, las cuales deben mantenerse funcionales durante la emisión floral el desarrollo de los frutos. El sistema foliar del banano es la fuente primaria y varía considerablemente de tamaño y funcionalidad (Turner, 1980). La luz es fuente de energía para la síntesis de materia seca de las plantas y la fuente básica de energía para la producción agrícola. La tasa de producción de materia seca por las plantas depende, entonces, de la captación de la radiación solar incidente por las hojas y de la conversión de esta energía en carbohidratos. Entre 90 y 95% de la materia seca de las plantas es producido por la reacción fotosintética entre el bióxido de carbono (CO2) y el agua; el 5 a 10% restante de materia seca proviene de los elementos minerales tomados por la raíz de la solución del suelo. Cuantitativamente, en términos de producción, es más significativo el proceso de fotosíntesis que el de la nutrición mineral (Salisbury y Ross, 1992). El área foliar está estrechamente relacionada con la acumulación de materia seca y, por tanto, ha sido utilizada para evaluar la capacidad fotosintética y predecir el desempeño productivo de las plantas (Turner, 1980; Swennen y De Langhe, 1985; Stover y Simmonds, 1985).

En la fase reproductiva del cultivo de plátano se culmina la producción de hojas, lo que significa que el desarrollo y llenado de los frutos depende principalmente de la actividad fotosintética de las hojas funcionales presentes desde la aparición de la inflorescencia (Belalcázar et al., 1995; Arcila et al., 1995). Satyanarayana (1986) concluyó que 12 hojas es el mínimo requerido para alcanzar un máximo rendimiento en banano, mientras que Daniels et al. (1994) sugieren la retención de 9 a 10 hojas desde floración a cosecha. En plátano se encontró que plantas con seis y nueve hojas a floración produjeron racimos de mayor peso en comparación con plantas que sólo conservaron tres hojas funcionales (Cayón et al., 1995).

En banano, la planta puede conservar 8 hojas desde la floración sin afectar significativamente el peso del racimo, pero sólo cuatro hojas pueden resultar en una reducción notable de la producción; sin embargo, en plantas vigorosas es posible obtener frutos aceptables aun dejando 2 hojas funcionales durante el período de llenado (Robinson y Brower, 1998). Este comportamiento se debe a que la interceptación de la luz está determinada por el tamaño, la forma, la posición y la distribución de las hojas en la planta (Leopold y Kriedemann, 1975) y porque no todas las hojas contribuyen igualmente al llenado del racimo, siendo mayor la fotosíntesis en las hojas más viejas de la planta de banano que en las más jóvenes (Eckstein y Robinson, 1995; Segura et al., 2005). Robinson y Brower (1998) demostraron que en banano 'Williams' existe un incremento de 35% en la absorción de CO2 en plantas con 8 hojas conservadas. Esta compensación está dada por la eficiencia fotosintética de las hojas 2 a 7, que contribuyen más a la fotosíntesis total de la planta durante el desarrollo de los frutos. Por tal razón, el tipo de hoja eliminada y no la intensidad de la defoliación es lo que determina el efecto de la remoción de hojas sobre el peso del racimo (Belalcázar et al., 1995).

En plátano Dominico-Hartón se encontró que los tercios foliares medio e inferior parecen estar más comprometidos en el llenado del racimo que el tercio superior; por tanto, es recomendable mantener 9 hojas funcionales desde la aparición de la inflorescencia, aunque dejando las 6 últimas hojas emitidas es también posible obtener racimos aceptables comercialmente (Cayón et al., 1995). Varios estudios en banano han demostrado que la poda de hojas en la floración no reduce el peso del racimo ni el tamaño de los frutos (Vargas et al., 2005, 2006; Saborío y Granados, 2005, Segura y Valle, 2005), y no induce cambios en la maduración y calidad de los frutos durante la poscosecha (Robinson y Anderson, 1990; Ramírez et al., 2008), lo cual sugiere que esta práctica es recomendable bajo condiciones tropicales.

Se estudió la influencia y contribución de las hojas funcionales presentes y el epicarpio del fruto durante el desarrollo del racimo sobre las características físicas y la calidad de los frutos de plátano 'Hartón' en el departamento de Córdoba (Colombia). Se usó un diseño de bloques completamente al azar, tres repeticiones y 10 tratamientos (cubrimiento de los tercios foliares y la inflorescencia). El número de hojas presentes durante el llenado del racimo afectó significativamente el peso, la longitud y el grosor de los frutos, mientras que el periodo de llenado de estos no se afectó. Se obtuvieron frutos de buena calidad para la exportación con un número mínimo de 6 hojas funcionales. En la maduración de los frutos, la concentración en la pulpa de los sólidos solubles totales (°Brix) fue afectada significativamente, pero no el contenido de almidón.

Leer estudio en:

www.scielo.org.co

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